Fauna
TORCECUELLO EUROASIÁTICO

Nombre científico Jynx torquilla
Es un ave de la familia de los Pícidos. De tamaño pequeño entre 16-17 cm a 25-27 cm que posee un aspecto característico y notables singularidades morfológicas que lo diferencian de los restantes componentes de la familia, hasta el punto de ser considerada una subfamilia independiente.
El nombre latino del torcecuello, Jynx, procede del griego y significa llamar la atención; el nombre de la especie, torquilla, procede del latín, hace referencia a su estrategia defensiva a base de movimientos de torsión con la cabeza. Cuando se siente amenazado alarga y encoge el cuello y mueve la cabeza lentamente en ciclos de 180 grados gracias a una vértebra especial. Al mismo tiempo emite gritos y bufidos y eriza las plumas de la cabeza. En realidad lo que hace es imitar a una culebra que silba encolerizada para defender su nido.
Los pícidos son conocidos popularmente como pájaros carpinteros, al contrario de los demás que tienen bonitos coloridos, el torcecuello presenta un color pardo grisáceo y manchado de punteados y barras, que recuerda a la de los chotacabras o las rapaces nocturnas. Es decir, presenta un aspecto muy críptico para pasar desapercibido. La especie no tiene dimorfismo sexual. Su aspecto general recuerda en ocasiones al de un pájaro, como ellos suele deambular a saltos por el suelo, prefiere posarse en ramas horizontales, en lugar de hacerlo por los troncos y carece de algunas de las características propias del grupo, como las rígidas rectrices (sustituidas en su caso por largas plumas blandas) y el fornido pico para perforar la madera, algo que el torcecuello no hace nunca.
La dieta de esta especie se basa, en gran medida, en el consumo de hormigas en todas sus fases vitales, que atrapa gracias a su larga lengua, con la que palpa las galerías, bajo los troncos o entre las piedras. Además de hormigas, ingiere también un buen número de otros invertebrados, que captura tanto en el suelo como en las ramas de los árboles e, incluso, en vuelo.
El torcecuello euroasiático, como todos los pícidos, es un ave que precisa de una cierta cobertura forestal para vivir aunque, a diferencia de muchos de los integrantes del grupo, no requiere grandes extensiones de bosque maduro para instalarse. Más bien prefiere las áreas parcialmente arboladas, con sotos, bosquetes isla o dehesas, y se establece de buen grado en huertos, frutales, jardines y parques urbanos.
Desde el comienzo de la estación reproductora, que empieza normalmente en abril o principios de mayo, los torcecuellos se dedican a delimitar su territorio mediante reclamos sonoros, así como a la búsqueda de alguna cavidad apropiada en la que instalarse para criar. A diferencia de otros pícidos, son incapaces de taladrar la madera. Inspeccionan los resquicios de la zona que habitan hasta que finalmente seleccionan algún agujero adecuado, por lo común, un viejo nido de pico picapinos o pito real, en el que depositan, sin aportar previamente material alguno, entre 7 y 10 huevos blancos, que serán incubados sobre todo por la hembra. En ocasiones ocupan también cajas nido, madrigueras en taludes arenosos u oquedades en muros.
Los pollos nacen tras una incubación de 12-14 días y permanecen en la oquedad donde nacieron por espacio de 20-22 días, periodo que necesitan para alcanzar su total desarrollo. A veces la pareja de torcecuellos acometa entonces una segunda puesta, a veces, incluso antes de que vuelen los primeros pollos de la temporada.
Durante la época de reproducción, el torcecuello se comporta de forma muy agresiva con otros miembros de su especie y también con otras pequeñas aves forestales, en particular las que viven en agujeros, a las que con frecuencia expulsa de sus nidos o cuyas puestas destruye.

Se distribuye por el Paleártico, desde las regiones templadas de Europa hasta las áreas boreales, así como por la mayor parte de Asia hasta Japón, con áreas de cría aisladas en el norte de África y el este de Asia.
La especie se encuentra bastante repartida por la geografía peninsular y las islas Baleares, resulta más frecuente en la mitad norte de la Península, buena parte de Levante y Mallorca. Es rara en la cornisa cantábrica y Galicia, así como en la zona centro (con poblaciones muy dispersas), mientras que en el sur aparece con cierta densidad en algunos núcleos situados en diferentes serranías andaluzas. Falta en Canarias, Ceuta y Melilla.
A diferencia de otros pícidos, el torcecuello es un ave migradora o parcialmente migradora. Los ejemplares nativos de las regiones del norte y el centro de Europa abandonan las áreas de cría para pasar el invierno en África central y Asia meridional. En otras latitudes, como sucede en España, la especie manifiesta hábitos parcialmente migradores y efectúa desplazamientos de alcance moderado durante el invierno, si bien en algunas zonas de nuestra geografía el torcecuello resulta absolutamente sedentario. La Península y Baleares constituyen habituales áreas de paso para numerosas aves, que realizan la migración posnupcial entre finales de agosto y principios de octubre, en tanto que el paso prenupcial se detecta ya en el mes de marzo.
En Europa se ha cifrado una población de entre 1,6 y 3 millones de individuos, de las cuales unas 180.000 corresponderían a España.
La tendencia poblacional de la especie parece estar en declive. En otros países europeos como Gran Bretaña la especie se dio prácticamente por extinta en la década de los 1990, y en Suecia y Finlandia sus poblaciones disminuyeron un 50 % a finales de siglo XX.
El principal problema para estas aves reside en la mengua de las poblaciones de hormigas como consecuencia del empleo de insecticidas, lo que también les puede provocar intoxicaciones, otro problema son los cultivos intensivos. Al mismo tiempo, son sensibles a la pérdida de arbolado apropiado en el que instalarse para criar, así como a condiciones meteorológicas especialmente adversas.

Bibliografía
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