Fauna
PERDIZ ROJA
Alectoris rufa
Ave perteneciente a la familia de las Galliformes. Se reconocen tres subespecies, rufa, intercedens e hispanica. La subespecie hispanica se distribuye por el norte y oeste, y la intercedens por el este y sur.
La perdiz roja es una de las aves más representativas del ecosistema mediterráneo. Muy valorada tanto para aficionados a la naturaleza como para cazadores o educadores ambientales. Es una especie de hábitos terrestres y buena andadora, se desplaza habitualmente a pie, si bien el vuelo es rápido y directo, alternando fuertes aleteos con planeos en los que destacan los bordes anaranjados de la cola. Se caracteriza por su plumaje llamativo, su canto distintivo y su importancia tanto ecológica como cinegética, siendo una de las especies más apreciadas por cazadores de perdiz en el campo español.
Es un ave rechoncha de tamaño mediano. Su tamaño oscila entre 32 y 35 cm. El peso entre 400 y 500 gramos. Ambos sexos son iguales. Posee vientre anaranjado y flancos llamativos con barras blancas, negras, marrones y grises, patas desnudas y fuertes, garganta blanca y pecho moteado de negro. El dorso es pardo grisáceo y las patas, pico y anillo ocular, rojos.
El canto del macho es muy característico. Se inicia con una serie de cloqueos cortos que dan paso a una serie de frases trisilábicas con ritmo acelerado y aumentando en intensidad. El repertorio incluye, además, otras voces cortas emitidas por ambos sexos en diferentes contextos sociales. Los pollos y juveniles muestran tonos pardos y diseños que se disimulan muy bien con el suelo. Su alimentación es omnívora a base de semillas y granos, hierbas y brotes más insectos y pequeños invertebrados sobre todo durante la cría. La temporada de cría comienza en primavera, ponen de 10 a 16 huevos en nidos camuflados en el suelo, la incubación dura unos 23 días. Los polluelos siguen a la madre desde el nacimiento.
La perdiz roja es una especie mediterránea restringida al suroeste de Europa, incluyendo la Península Ibérica, Francia, noroeste de Italia y algunas islas del Mediterráneo. Está distribuida por toda la Península Ibérica y Baleares, escasea o se halla ausente en zonas de alta montaña por encima de los 1.500-1.800 metros de altitud. Resulta especialmente abundante en el centro y sur peninsular, y más escasa en el litoral mediterráneo, la cornisa cantábrica y las costas gallegas.
Ha sido introducida por motivos cinegéticos en el Reino Unido, algunas islas atlánticas como Canarias y Azores, y en algunas áreas de América del Norte, Nueva Zelanda y Centroeuropa, aunque con éxito variable.
La perdiz roja habita zonas abiertas, campos de cultivo, matorrales y espacios semiáridos. Es común en amplias regiones del centro y sur de España, como Castilla-La Mancha, Aragón y Andalucía.
Es una especie clave en la caza y uno de los principales objetivos en cacerías tradicionales españolas. Desde hace unos cincuenta años la perdiz roja ha ido perdiendo estatus y calidad biológica en el conjunto del territorio español. En aquellos lugares donde no se ha repoblado con perdiz de granja, las perdices, aunque bajo mínimos poblacionales, mantienen la pureza, pero se enfrenta a amenazas como la pérdida de hábitat agrícola tradicional, uso intensivo de pesticidas, hibridación con especies foráneas criadas en granjas, exceso de presión cinegética en cotos sin regulación
La perdiz roja no solo es apreciada por su valor deportivo en la caza de perdices, sino también por su raigambre cultural. Su presencia indica buena gestión del medio rural y equilibrio ecológico.

Bibliografía
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