VEGETALES
GARBANZO.
Nombre científico Cicer arietinum
Es una leguminosa, la familia de plantas que destaca por su capacidad de fijación del nitrógeno al suelo. A esa propiedad, se unen la eficiencia hídrica y la diversidad de usos, como el consumo humano, la alimentación del ganado y el abono verde. Tradicionalmente ha sido una de las plantas fundamentales en la dieta mediterránea. El cultivo del garbanzo prospera en climas mediterráneos y semiáridos, y prefiere temperaturas cálidas y una exposición a pleno sol durante todo el periodo vegetativo. El cultivo se adapta fácilmente a distintos tipos de suelo, pero el máximo rendimiento de esta leguminosa se obtiene en suelos de textura media y buen drenaje.
Es una hierba anual que puede alcanzar los 50 cm de altura. Posee hojas en disposición casi opuestas, parapinnadas, con foliolos ovoides de margen serrado, flores axilares pedunculadas, que aparecen frecuentemente solitarias, de color blanquecino, rosado o azulado. Desarrolla una legumbre con una o tres semillas, de tamaño alrededor de 1 cm, color variable, globosas, con extremo agudo y un surco central.
Se cree que el garbanzo cultivado procede de la domesticación de la especie Cicer reticulatum que crece salvaje en el sureste de Turquía. Es la cuarta de las legumbres más cultivadas en el mundo, después de la soja, la judía y el guisante.
El éxito con el cultivo de garbanzo se consigue acertando con el momento preciso: Plantar cuando la tierra está aún caliente, mantener un nivel de humedad adecuado en el suelo mientras las vainas se llenan y cosechar antes de que las vainas se vuelvan demasiado quebradizas.
El cultivo comercial de garbanzo se centra en dos variedades distintas, Desi y Kabuli, cada una adaptada a diferentes condiciones de cultivo y segmentos de mercado: Las variedades de garbanzo Desi producen garbanzos más pequeños, oscuros (marrones o negros) y con mayor contenido en fibra. Estas plantas resisten bien la sequía, lo que las convierte en una buena opción para las regiones áridas. Las variedades Desi, menos comunes en los mercados occidentales, se cultivan sobre todo en la India y los países de Oriente Medio para uso local. Las variedades de garbanzo Kabuli producen garbanzos más grandes, de color crema, que alcanzan precios más altos en los mercados occidentales. Estas plantas prefieren temperaturas moderadas y requieren una gestión más cuidadosa que las variedades Desi. Aunque su cultivo es más exigente, este garbanzo ofrece un mejor rendimiento en regiones con condiciones de cultivo ligeramente más frías, sobre todo en climas mediterráneos y zonas templadas de Sudamérica.
Como ya he comentado el garbanzo es una planta muy exigente con el clima. Crece mejor con temperaturas entre 21°C y 27°C, resistiendo tanto el frío como el calor, especialmente durante las etapas de la planta de floración y formación de vainas. Las temperaturas inferiores a 15°C matan el polen, mientras que las superiores a 37°C provocan la caída de las flores e impiden la correcta formación de las vainas. La luz solar es tan importante en el cultivo del garbanzo como la temperatura. Este cultivo necesita seis horas diarias de sol directo, menos luz significa plantas más pequeñas y menos semillas.
Se necesitan alrededor de 152-254 mm (6-10 pulgadas) de agua de lluvia y/o riego para la temporada de cultivo del garbanzo. Por lo tanto, son perfectos para regiones áridas o con poco riego
El garbanzo es un cultivo bastante tolerante a la sequía gracias a sus largas raíces pivotantes que pueden extraer agua de las capas más profundas del suelo. Cuando el cultivo está en las etapas de llenado de las vainas y floración es cuando consume la mayor cantidad de agua, especialmente en los meses de finales de junio y principios de julio. Conseguir una humedad óptima durante estas épocas es crucial para el éxito de la cosecha.
En cuanto a suelo adecuado para el cultivo de garbanzo, son ideales los suelos franco-arenosos con un pH entre seis y siete y medio, es decir entre neutro a ligeramente alcalino. Hay que evitar el cultivo en terrenos muy arcillosos, donde el agua no drena lo suficiente y el cultivo, sensible al encharcamiento, podría sufrir la podredumbre de las raíces. En la preparación de suelo para el garbanzo, añada compost o estiércol bien descompuesto para aumentar la fertilidad del suelo.
Se siembra directa en el campo. La siembra del garbanzo se realiza introduciendo directamente las semillas en el suelo ya preparado. Se puede hacer en primavera y a mitad del verano. También se puede sembrar mediante trasplante, un método recomendable en climas duros.
A pesar de la resistencia del garbanzo, las plagas y enfermedades pueden destruir la cosecha en cuestión de semanas si no se controlan a tiempo.
La cosecha tradicional suele hacerse de forma manual, sobre todo en la agricultura de autoconsumo.

Bibliografía
Mapa.gob.es/