Vegetales
ALHELÍ Alhelí de invierno, Alhelí encarnado, Alhelí cuarenteno.
Nombre científico. Matthiola incana
La palabra alhelí proviene del árabe hispánico alẖayrí, derivado del árabe clásico ẖīrī, y este a su vez del persa xiri. Esta voz árabe se componía del artículo «al» y «keirí», refiriéndose a una planta de olor fragante. Históricamente, el término árabe también se asocia con significados como «el que da alegría» o «el perfumado».
El alhelí posee un simbolismo muy especial. A lo largo de la historia se ha ido asociando con la fidelidad, la sencillez y la protección. En el lenguaje de las flores, es una excelente opción para regalar en aniversarios como muestra de cariño sincero. En algunas culturas el alhelí es un símbolo de protección, ya que creen que tiene propiedades protectoras que alejan las energías negativas. Su aroma dulce hace que también sea elegida por muchos hogares para perfumar además de decorar.
Pertenece a la familia Cruciferae. Procede de la cuenca mediterránea, Asia y Suráfrica.
Planta perenne de color blanco, se dice que es tomentosa por los pelos estrellados que poseé.
Tiene un tallo erecto o tortuoso de 30 a 60 cm de altura, algo leñoso en la base, provisto de hojas en forma de lanza lineales o no.
Produce flores reunidas en racimos terminales sostenidas por pedúnculos y formadas de cuatro pétalos de color blanco, rosa o púrpura; esta descripción corresponde a la forma típica, pero a partir de ella en jardinería, se han obtenido numerosas variedades, algunas con flores dobles. En la actualidad existen de color azul plata, azul lavanda, blanco, rojo, rosa, violeta y mezcla de las anteriores. Florece en primavera y principios de verano.
Cuidados: Se puede cultivar tanto en macetas en el caso de que se tenga en terrazas o balcones, como en plena tierra para formar orlas, bancales, pequeños grupos aislados y taludes. Necesita plena luz aunque admite también semisombra. Muy usada en nuestro clima ya que admite largos períodos de sequía. No necesita mucho riego por ser muy sensible al exceso de humedad. El abonado excesivo hace que las hojas tomen un color verde oscuro y se refuerzan fuertemente. La falta de abono hace que amarilleen y caigan las hojas inferiores. Para prolongar la floración, se recomienda cortar apenas hayan caído las corolas. Se multiplica mediante semillas en verano u otoño.
Puede sufrir muchas enfermedades como la hernia de las raíces, una enfermedad frecuente en las plantas crucíferas producida por el el hongo Plasmodiophora brassicae que se caracteriza por la formación de tumores alargados en las raíces de las plantas, origina amarillamiento y caída de las hojas. Para tratarla se debe arrancar y quemar las plantas enfermas. Puede ser atacada también por otros hongos como el del Oidio, Candidas, Mohos, Mildiu, Virosis, Pulgones, Polilla minadora, Oruga de la col, Chinches de las Crucíferas. Como puede verse son muchas las enfermedades que pueden tener. Algunas son muy difíciles de tratar y muchas se propagan por exceso de humedad, como los hongos. Lo mejor es que antes que se propaguen debemos arrancar la planta con raíces y quemarla.
Para cultivarla con éxito es importante tener en cuenta la ubicación y la luz. El alhelí es una planta que necesita mucha luz solar para florecer, lo ideal sería buscar un lugar donde le diera la luz al menos 6 horas al día. Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es el riego, aunque es una planta resistente, el riego ha de ser moderado. Lo ideal es mantener la tierra ligeramente húmeda pero sin que llegue a encharcarse. Un truco para saber si es el momento de regarla sería tocar la tierra, si está seca a 2 cm de profundidad, entonces es momento de regar. En cuanto al suelo, el Alhelí prefiere suelos bien drenados y ricos en nutrientes. Se puede utilizar cualquier fertilizante orgánico para potenciar su crecimiento, pero sin abusar de él. El mantenimiento del alhelí es bastante sencillo, simplemente es importante ir recortando las flores marchitas para fomentar así el crecimiento de flores nuevas.
El alhelí es una flor que se adapta muy bien a los diferentes climas, su época de floración principal es en primavera y otoño, cuando las temperaturas no son tan extremas. Por esta razón, en regiones de clima suave, no tendría inconveniente en florecer en invierno. Además, gracias a sus colores, es una flor perfecta para combinar con flores de la temporada.
El alhelí es mucho más que una simple flor decorativa, es un símbolo de amor verdadero y fidelidad. Su dulce fragancia y su amplia variedad de colores, lo convierten en una opción ideal para adornar cualquier espacio. Además, gracias a su resistencia y sus fáciles cuidados, hace que sea una opción perfecta de decoración tanto para jardines como para el interior del hogar.
Bibliografia
elcastellano.org
