Vegetales

DALIA
Pertenecen al género Dahlia. Familia Asteraceae.
Las dalias tienen su origen en México y la primera especie del género Dahlia que floreció por primera vez en Europa, lo hizo en el Real Jardín Botánico de Madrid. Fue colectada en México durante la Expedición Botánica española de D. Martín Sessé y posteriormente descrita por D. Antonio José Cavanilles en 1789 como Dahlia pinnata, dedicada a un discípulo de Linneo, D. Andreas Dahl.
Es una llamativa planta ornamental con flores de gran belleza que la han hecho ser considerada como la flor del verano. Su belleza las ha convertido en flores muy apreciadas para la decoración ornamental y ha suscitado mucho interés a lo largo de la historia.
Especie originaria de los bosques templados del sur y centro de México. Antes de la llegada de los europeos, los pueblos aztecas ya cultivaban dalias y las utilizaban por sus propiedades ornamentales, terapéuticas y alimenticias por tener tubérculos comestibles.
La planta está tan ligada a la cultura, la historia y la tradición de México, que fue declarada Flor Nacional en 1963.
En el siglo XVIII, las dalias llegaron a Europa gracias a botánicos españoles y rápidamente se popularizaron en jardines de todo el continente. La fascinación por las dalias llegó a ser tal que, en Gran Bretaña, se fundó la Sociedad Nacional de la Dalia en 1881.

Al pertenecer a la familia de las asteráceas es parecida a los girasoles y las margaritas. En el mundo existen más de 20.000 variedades de dalias cultivadas, aunque solo alrededor de unas 40 especies silvestres.
La flor de la dalia puede ser simple o doble, con pétalos anchos o finos, y presenta una gran diversidad de colores, siendo los más conocidos el naranja, el rojo, el rosa y el púrpura. La floración se produce en los meses cálidos, entre el verano y el otoño, y el diámetro de las flores varía de unos pocos centímetros hasta más de 30 cm en los ejemplares de mayor tamaño.
Las flores de las dalias no solo destacan por su belleza y variedad de tonalidades, sino también por el simbolismo que encierran. Aunque la dalia presenta un significado diferente según la cultura y el color, esta flor en general se asocia con la gratitud y la elegancia, la dignidad, la fuerza interior y la perseverancia, el cambio y los nuevos comienzos, también con el amor eterno y el compromiso.
Asimismo, cada color esconde ciertos matices. Así las dalias rojas expresan amor y pasión sincera; las blancas, pureza y honestidad; las rosas, ternura, dulzura y afecto; las amarillas, optimismo y energía; y las moradas, nobleza, respeto y sofisticación.
En conjunto, las dalias simbolizan la belleza que surge de la diversidad y la resiliencia frente al cambio, son un símbolo de vida, amor y renovación. Por eso, regalar un ramo de dalias es un gesto cargado de admiración y buenos deseos.
Respecto a los cuidados debemos tener en cuenta que las dalias son plantas de exterior, pero son aptas también para un cultivo en interior. Estas plantas tropicales resultan relativamente fáciles de cuidar, pero debemos garantizarles unas condiciones similares a su hábitat que propicien su desarrollo.
La dalia necesita un riego moderado regular, procurando mantener la humedad del sustrato sin encharcar. En verano se recomienda regar de dos a tres veces por semana. Deben recibir mucha luz solar directa, al menos seis horas diarias para estimular su floración. Dentro de casa, coloca tus macetas junto a una ventana.
Estas plantas prefieren temperaturas templadas de entre 15 °C y 25 °C. No toleran las heladas, por lo que en invierno se deben proteger o guardar los tubérculos.
Como fertilizante y sustrato debemos utilizar un sustrato rico en materia orgánica, suelto y con un buen drenaje. El abonado de las dalias es muy importante, aplica fertilizante cada 15 días durante la floración.
Un truco para estimular la floración es retirar las flores marchitas y las hojas secas. La dalia se propaga por división de tubérculos o esquejes, el uso de semillas es menos común.
Las dalias son plantas muy resistentes a las plagas, pero sí que pueden verse afectadas por diversas enfermedades fúngicas, bacterianas y virales, sobre todo cuando se produce un exceso de humedad o una mala ventilación.

Bibliografía
https://rbj.csic.es