Vegetales

HIERBA DE LOS ESCOBILLONES. Cola de plumas o Cola de zorro.
Su nombre científico es Pennisetum villosum.
Es una graminea, tiene el tallo hueco y hojas en forma de cintas que no suelen superar el metro de alto. Las flores se presentan en espigas y pueden ser blancas o de color crema y tener toques de color púrpura.

Se adapta bien a climas templados y a veranos relativamente secos.
Presenta un porte muy flexible y parece doblarse en verano bajo el peso de sus innumerables espigas con pelusa, plumosas, de un blanco casi puro, similares a pequeñas colas de conejo. Esta bonita gramínea, muy apreciada en jardinería y en la realización de ramos secos, se cultiva como anual porque resiste mal los inviernos húmedos y fríos, especialmente en suelos compactos y arcillosos o encharcados. Forma una mata de porte abierto, muy flexible y muy densa de finas hojas verde oscuro que ocupará en madurez unos 60-70cm de altura en flor (40cm para el follaje), y puede llegar hasta el medio metro de diámetro.
El porte de la planta parece desordenado antes de la floración, pero cuando emergen sus largos y delgados tallos con flores, en el mes de agosto es como si la planta se recompusiera. Esos tallos se alargan y luego se curvan por el peso de una inflorescencia terminal mullida, compuesta de numerosas espiguillas de un blanco marfil, muy luminosos. Estas espigas plumosas permanecen decorativos durante mucho tiempo y adquieren un tono más pardo en madurez.
La planta es moderadamente resistente al frío, puede aguantar hasta menos cinco grados bajo cero, es posible que sufra mucho en invierno hasta parecer que se ha perdido, pero volverá a su magnífico aspecto en verano porque se resiembra con bastante facilidad en suelo ligero, lo que le permite perpetuarse a pesar de los avatares climáticos que podría parecer que intentan hacerlo desaparecer. Necesita suelos muy drenados, suele cultivarse bien en rocallas, también se crece en bordillos, formar setos bajos y macizos junto con otras plantas parecidas creando contrastes de color, incluso en macetas grandes.
En su cultivo es conveniente ir eliminando las hojas secas.
Se propagan a partir de semillas sembradas en primavera y por división de mata en la misma época siempre que la planta haya sobrevivido al invierno (suelen hacerlo en climas mediterráneos de inviernos suaves).

Bibliografía