FAUNA
Abejaruco Merops apiaster
Es una de las aves más vistosas de nuestra fauna por su colorido, resulta muy fácil de reconocer por su característico reclamo, que emite constantemente mientras vuela y que puede ser oído desde largas distancias.

El tamaño es aproximadamente el de un zorzal común (entre 27-29 cm por 44-49 cm). Presenta un pico largo y curvado, con una cola también larga, especialmente las dos plumas centrales, que le proporcionan un aspecto estilizado. Su coloración es muy vistosa, con partes dorsales rojizas, amarillas y verdosas, y zonas inferiores verdosas y azuladas. Destaca su garganta amarilla, delimitada por una línea inferior y un antifaz negro. El iris es de color rojo sangre. Apenas existen diferencias entre ambos sexos. Los machos lucen un color castaño más oscuro y brillante en las zonas dorsales, mientras que las hembras poseen tonalidades más verdosas en las alas y en el obispillo.
Se distribuye desde la Península Ibérica y el norte de África, hasta el centro y sudoeste de Asia, alcanzando por el sur Afganistán y Omán. También aparece en Suráfrica y Namibia. Es un migrador transahariano que inverna en dos regiones separadas del África tropical, una en la zona occidental, y otra entre el Congo y Zimbabue. Abandona sus territorios de cría europeos hacia mediados de agosto, para regresar al año siguiente en marzo-abril.
Su presencia habitual es durante el verano de forma casi continua por toda la Península, a excepción de Galicia, la región cantábrica y los Pirineos. Su bien, la penetración en la cornisa cantábrica y zonas bajas de Pirineos es ya una realidad, ese hecho coincide con la expansión por zonas más altas del piso mesomediterráneo. Se interpreta que esta dispersión guarda relación con el cambio climático.
Se considera fuera de las categorías con mayor grado de amenaza. En la Lista Roja Europea de Aves 2021 la población reproductora europea se estimaba entre 7.370.000 y 11.200.000 ejemplares maduros, considerándose esta cifra estable. Pero los métodos de censo habituales no parecen adecuados para realizar estimaciones correctas en el caso de la especie. En la actualidad se calcula una población de 2,6 millones de ejemplares, lo que implicaría una fuerte reducción del número de efectivos censados en 2004-2006, tasado en casi 6.000.000. Las estimaciones son aproximaciones estadísticas, sí parece cierto un importante declive en la tendencia general, con fuertes diferencias regionales. También se ha constatado la reducción de la presencia de grandes colonias de cría. Según mis observaciones personales era abundante en la comarca, pero ha disminuido el número en los últimos años,
Su hábitat es muy variado, pero suele concentrarse en lugares donde existen cortados, taludes o pareces verticales de consistencia arenosa. Construye su nido en taludes de río, barrancos, canteras abandonadas, márgenes de carreteras, cortados yesíferos o, simplemente, en leves desniveles en el suelo de apenas un metro. Ocasionalmente puede construir nidos en el suelo. En general prefiere zonas abiertas con arbustos o arbolado disperso.
Su dieta se basa en insectos que atrapa al vuelo, principalmente abejas, avispas, moscardones y libélulas. A menudo entra en conflicto con los apicultores, ya que acude con frecuencia a las colmenas para alimentarse de las abejas. Por otra parte, el abejaruco europeo también caza a la avispa asiática (Vespa velutina), temido depredador de las abejas melíferas, por lo que se presenta como un posible colaborador en el control de este insecto invasor.
El abejaruco europeo comienza el cortejo poco después de su llegada a las zonas de cría en abril. Los machos hacen presentes en forma de ceba a las hembras, demostrando a través de la captura de himenópteros sus aptitudes e idoneidad como potenciales padres de su prole.
Para construir el nido, el abejaruco cava una galería de 50-200 centímetros de profundidad, en función de la dureza de los materiales del terreno. Ambos progenitores llevan a cabo la excavación, que realizan con el pico y sacando la tierra con las patas Durante este proceso llegan a desgastar hasta un tercio de la longitud de su pico, desalojando hasta 10 kg de tierra. La entrada del túnel suele tener 10-12 centímetros de diámetro, y a continuación se estrecha hasta los 7 centímetros, para acabar en una cámara más ancha, del volumen de una caja de zapatos aproximadamente. La construcción la galería puede llevar 10-14 días.
En mayo, la hembra pone una media de seis o siete huevos, que incuban ambos padres. La especie efectúa una única puesta anual. Los pollos suelen nacer en junio, con una diferencia de edad igual al retardo en la puesta de cada huevo. De esta manera, los pollos nacidos antes, más grandes, se impondrán a sus hermanos a la hora de recibir las cebas. Este tipo de estrategia, típica de rapaces, hace que la supervivencia de todos los pollos esté muy condicionada por la abundancia de alimento. Los jóvenes son de colorido más apagado y tonos más verdosos, con el iris marrón y con la línea negra de la garganta poco definida o ausente. Los dos padres se encargan de la ceba, aunque a menudo también reciben ayuda de otros congéneres, generalmente subadultos familiares no reproductores.
La acción humana ha contribuido a la creación de taludes artificiales y, con ello, al asentamiento de nuevas zonas de cría, pese a lo cual se están perdiendo las grandes colonias, debido a las molestias ocasionadas por la expansión urbanística y el turismo, al uso de insecticidas en la agricultura y a la persecución directa de los apicultores, entre otras causas. La conservación de la especie está muy condicionada a la presencia de lugares adecuados para nidificar, por lo que la creación artificial de taludes en sitios favorables podría propiciar el asentamiento de nuevas colonias de cría.
Las fotos que ilustran son de Gonzalo Astete a quien agradezco su cesión.

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