Vegetales
También recibe los nombres de Árbol del ámbar y Estoraque.
Nombre científico Liquidambar styraciflua
Es un árbol nativo del este de América del Norte.
Su nombre, Liquidambar, significa ámbar líquido, hace referencia a la olorosa resina que produce.
Es un árbol que no necesita mantenimiento, es muy rústico y tolera la contaminación ambiental ni levanta el pavimento, por ello que se usa mucho como especie ornamental para arbolado urbano de muchas ciudades, parques y jardines de España. No obstante, es en el norte donde alcanza sus máximos gracias a la humedad ambiental y el clima templado.
Eso sí, necesita espacio para crecer, en cambio es capaz de soportar temperaturas de hasta -29º, pero no el calor intenso y las sequías prolongadas, que causan el desecamiento de las hojas y el debilitamiento progresivo del árbol.
Las hojas del liquidámbar son especialmente bonitas, son lustrosas, grandes y palmeadas. Además cuando el viento agita las ramas, los largos pecíolos de las hojas producen movimiento de gran belleza. Cuando empieza el frío del otoño, el liquidámbar se prepara para ofrecer uno de los espectáculos más impactantes de la estación. Las hojas adquieren una variedad de colores sumamente bellas, desde los dorados, anaranjados y todos los tonos del rojo, del escarlata al burdeos, son evidentes en estos magníficos árboles. Como además, existen muchas variedad se multiplica este radiante espectáculo que acaba con la caída de las hojas. Junto con la de los arces, es una de las fiestas cromáticas más espléndidas del otoño.
Los primeros años la copa es columnar o piramidal y va ensanchándose o volviéndose ovoidal. Suele alcanzar entre 20 y 30 metros de altura. Produce una buena sombra, que se disfruta mucho en verano, luce tanto en solitario como en grupos y alineaciones; incluso se adapta a vivir en grandes macetones. También se emplea en la formación de setos, pantallas y espalderas gracias a su buena tolerancia a la poda. Por todo ello se utiliza mucho en jardines y parques, pero siempre en zonas donde el calor no apriete en exceso.
El tronco es espigado y especialmente bonito por las peculiares hendiduras de la corteza. Generalmente es un árbol de tronco único, aunque se pueden conseguir ejemplares multitronco en algunas variedades.
Es una especie monoica, entre marzo y mayo emite flores masculinas y femeninas que son muy insignificantes, después dan paso a unas cápsulas esféricas de unos tres a tres y medio centímetros, erizadas de gruesos pinchos, que permanecen todo el invierno.
Para desarrollarse bien necesita pleno sol, aunque en las zonas muy cálidas necesitará sombra protectora a partir del mediodía que lo alivie del exceso de calor en verano y la baja humedad ambiental. Es importante acertar con el sitio desde el principio, ya que por su tipo de raíz, pivotante, no lleva bien los trasplantes. Aunque resiste moderadamente el viento, no se recomienda plantarlo en primera línea del mar.
Necesita también un suelo fértil, profundo, fresco o de humedad media, bien drenado y ligeramente ácido y arenoso. Tolera los suelos húmedos y puede vivir en los calizos, aunque a riesgo de sufrir clorosis y lucir una coloración otoñal menor. En el momento de plantarlo conviene aportar abono en el hoyo de plantación.
Para que se desarrolle bien durante los primeros tres a cinco años necesita riegos frecuentes en verano y más espaciados en invierno. Una vez que esté bien establecido no hará falta regarlo. Otro factor positivo es que no suele padecer enfermedades.
La corteza del árbol es similar al corcho, presenta profundas grietas y exuda una savia aromática llamada estoraque. Los nativos americanos empleaban esta resina para aliviar erupciones en la piel, además de como sedante y antiséptico. También la mezclaban con tabaco para consumirla como goma de mascar. Actualmente la corteza, la raíz y la resina del liquidámbar se siguen usando en la industria cosmética y farmacéutica, por su aroma y por sus propiedades astringentes y dermatológicas. Con la sustancia gomosa se fabrican chicles y conservantes para alimentos, mientras que la madera se emplea en revestimientos y en la elaboración de marcos y cajas. Con la pulpa se crea serrín y papel.
Se multiplica por semillas, que deben recogerse antes de que las dispersen los frutos y que requieren de tratamientos de presiembra para romper el letargo. También se puede multiplicar por esquejes con hormonas de enraizamiento.
En México las abejas atraídas por el olor del ámbar recolectan el polen con el que producen la miel de Ocozol.
Bibliografía


