Vegetales
Diente de León. Hierba urinaria.
Nombre científico Taraxacum officinale

El diente de león o es una planta herbácea vivaz de la familia de las asteráceas que crece en todas las regiones del mundo si bien es entre abril y junio cuando más se manifiesta su floración.
De la misma familia de a achicoria es considerada por algunos como una mala hierba pero sin embargo, tiene múltiples propiedades.
Tiene hojas en forma de roseta, de su base surgen uno o varios tallos huecos, sin hojas, de 20-50 cms. de longitud en cuyo extremo se forma una cabezuela floral muy característica de color amarillo-dorado, que en la madurez da lugar a numeroso frutos agrupados de aspecto globoso y lanoso, provisto de un vilano en forma de paraguas, que son diseminados por el viento, favoreciendo su amplia dispersión por los bordes de caminos, campos y terrenos baldíos.
Las hojas de esta planta son de forma variable y van desde abovedas a lanceoladas, con borde en forma de dientes dirigido hacia la base de la hoja, mientras que la raíz de la planta es carnosa y de forma napiforme. De ese aspecto de dientes es de donde le viene el nombre popular a la planta.
El nombre científico de esta planta “officinale” hace alusión a sus utilidades medicinales, aunque también las tiene alimentarias.

Gracias a sus propiedades, el diente de león cuenta con infinidad de beneficios para la salud, aunque también algunas contraindicaciones. Al tratarse de un producto natural que no crea adicción. Las plantas medicinales son una buena opción para intentar aliviar los síntomas de algunos trastornos o enfermedades. Pero siempre bajo supervisión médica o farmaceútica.
El diente de león es rico en vitaminas, especialmente en la A, la C y la K, y en minerales como el calcio, el hierro, el potasio o el magnesio. Contiene igualmente antioxidantes, como los flavonoides, además de fibra, betacarotenos o ácido fólico. Estos nutrientes le otorgan a esta planta propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, regeneradoras, digestivas, antimicrobianas, antivirales y diuréticas.
Pío Font Quer en su obra “Planta Medicinales. El Dioscórides renovado”, cita las innumerables utilidades y beneficios para el hombre. De sus virtudes destaca sus propiedades diuréticas, de donde le proviene otro de los nombres populares por los que es conocida: hierba urinaria, para lo que se cuecen sus hojas y se toma el agua durante varios días. Al ser una planta laticífera, segrega un jugo blanquecino de aspecto lechoso, cuando se le corta, el que se puede aplicar sobre las verrugas, hasta secarlas.
También ha tenido el diente de león amplios usos culinarios, habiéndose utilizado tanto las hojas tiernas, por ser muy ricas en vitaminas, para preparar ensalada una vez lavadas para retirarle las pilosidades con que cuenta. Como también se pueden consumir los botones florales, que pueden prepararse en encurtidos de vinagre de forma similar a la alcaparra. Es la raíz de esta planta la que alcanza un mayor uso, desecándose y tostándose para utilizarse como sustituto del café, para preparar infusiones, que se decía favorecían la digestión y prevenían el reuma. También se ha utilizado como ingrediente del vino, para darle cuerpo y aroma. En algunos lugares, se consumen las hojas de diente de león en ensalada y su raíz torrefacta ha sido utilizada como sustituto de la achicoria, en la elaboración de sucedáneo del café.
La Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus siglas en inglés) aprueba el empleo del diente de león como medicamento de uso tradicional, la hoja y de la raíz con partes aéreas como diurético para activar la eliminación urinaria y como tratamiento coadyuvante en afecciones urinarias leves. También el uso tradicional de la raíz con partes aéreas, para el alivio de trastornos digestivos leves, como puede ser la sensación de plenitud, flatulencia y digestiones lentas.
Es necesario saber que el diente de león puede aumentar el efecto de algunos medicamentos como los diuréticos y los anticoagulantes, por lo que en caso de tomar medicamentos se recomienda consultar al profesional sanitario antes de tomar esta planta medicinal.
Favorece la eliminación de líquidos: gracias a sus propiedades diuréticas, ayuda a reducir la retención de líquidos, además de eliminar toxinas y prevenir la aparición de piedras en el riñón.
Tiene otros múltiples usos como ayudar a calmar el dolor al contar con polifenoles, unas sustancias con efecto antiinflamatorio y antioxidante. Favorece el tránsito intestinal ya que contiene fibra. Además, cuenta con un efecto laxante suave que favorece la digestión. Mejora la salud del hígado por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, ayuda a proteger este órgano de la acción de los radicales libres y lo protege de agentes tóxicos y estimula la secreción de bilis. Ayuda a bajar la presión arterial por su efecto diurético y tiene una importante cantidad de potasio. Puede bajar los niveles del colesterol malo y de los triglicéridos. Ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre gracias a sus polifenoles y terpenoides que aumentan la producción de insulina y favorecen la entrada de glucosa en los músculos. Mejora la salud cardiovascular al tener un efecto dilatador en los vasos sanguíneos. Es muy rico en calcio y en vitamina K, nutrientes beneficiosos para el aparato óseo. Mejora la salud de la piel ya que ayuda a combatir el envejecimiento cutáneo.
Al tener propiedades diuréticas, es mejor evitar tomarlo justo antes de acostarse para evitar levantarse a orinar durante la noche. Por otro lado, no hay que ingerir más de tres tazas de infusión de esta planta al día.
En cuanto a la forma de tomar, el diente de león puede hacerse en forma cápsulas de polvo o de extracto seco, ya sea de las hojas, de la raíz, o una mezcla de ambas. Y también en extracto fluido (gotas) o en infusión que es la manera más habitual de tomar diente de león. La infusión se hace de la siguiente forma:
Poner en el fuego a calentar una olla con 500 mililitros de agua. A continuación, añadir 5 gramos (una cucharada sopera) de raíz seca y molida de diente de león. Calentar a fuego medio removiendo de vez en cuando. Cuando el agua rompa a hervir, bajar al fuego mínimo y sigue calentando unos 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, retirar del fuego, cuela la infusión y listo para servir.
Bibliografía
https://farmaceuticos.org








